
La respuesta era clara: me quedo con ellas en casa, ¡sin problemas! Pedí la opinión a mi ginecóloga y me dijo que lo que pasaba la toxoplasmosis era la caja de arena de los gatos y nada más. Que para que me pasara algo tendría que comerme un gato entero, cosa que no he hecho jajajaja!!! Además mi bicho desde entonces es el encargado oficial del vaciado/rellenado y limpieza de las cajas gatunas.
La gente, incluso mis padres y suegros, pensaban que estaba mal de la cabeza, teniendo dos gatas en casa cuando yo estaba embarazada, que los pelos no eran buenos ni nada que tuviera que ver con ellas estaba bien. Y cuando la niña nació muchos de ellos me seguían diciendo: te quedas tranquila con las gatas cerca de la peke, y no tienes miedo que se le pongan encima y la ahoguen o arañen... (¡qué barbaridades!)
Señoras y señores, no tengo miedo porque en todo momento estoy al lado de mi peke y cuando no estoy a su lado también estoy tranquila. Incluso cuando duerme, unas de las gatas se va sofá y la otra al lado/encima de mi. Esta última no se separa de mi ni cuando voy al baño. Así que nada de miedo. Ahora que la peke se empieza a mover más libre, se pone a gatear detrás e intenta jugar con ellas, aunque las gatas al ver a la peke llegar, se van corriendo jajajaja... Incluso cuando la peke no se movía tanto, la gata más veterana se ponía a su lado dándole la espalda a la peke y mirando hacia delante como medida de protección hacia ella, vigilando que nadie que no fuésemos el bicho o yo la pudiera tocar. Qué instinto maternal.
En casa siempre hay algún que otro pelo por el suelo pero que le vamos ha hacer, entre el bicho, la peke, las dos gatas y yo somos cinco de família, así que pelos siempre habrá!