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miércoles, 6 de agosto de 2014

Qué bonito sería poder volar!!!


Hoy estoy un poco tristona, recordando a los que no están a nuestro lado, pero si están en nuestro corazón, recuerdos, imágenes y sueños. 

Qué bonito sería poderles dedicar unos minutos. Simplemente estar a su lado, sentir su olor que aun recordamos en nuestra mente, su ser a nuestro lado, su presencia. 

Contarles que nuestra familia va creciendo y que tenemos a dos peques que a la vez de ser pequeños y hacen sus trastadas, son dos niños sanos, alegres y la alegría de casa. Son geniales!

Para todos ellos, sobretodo mi suegrita, abuelos y tíos, comparto esta canción con vosotros para que os podáis unir al recuerdo de todas aquellas personas que nos han dejado en la tierra y se han ido a volar...

jueves, 15 de mayo de 2014

Toc, toc!!! ¿Hay alguien por aquí?

Dos semanas de reflexión. "Carpe diem" "Vive el momento"

Hace una semana falleció un niño de 7 años en el colegio de la peke. No tenía ninguna enfermedad, estaba sano, y hace una semana lo veíamos corriendo por las calles de nuestro pueblo, haciendo carreras con su hermano y con sus amigos. Poniéndose la ropa de su padre y haciendo bromas con su família, con el cambio de ropa de los armarios.

Un infarto cerebral se lo llevó. Pero su padre nos dijo unas cuantas cosas que creo que siempre me quedarán grabadas en la mente para siempre. Él vive en cinco niños ahora. Han donado sus córneas y un niño ve por sus ojos, sus válvulas cardíacas, sus riñones y su hígado también están el los cuerpecitos de otros niños. Su madre sin apenas poder articular palabra, nos agradeció nuestro apoyo y nos dijo que tienen un angelito que los cuida desde el cielo. Que es por él por el que pueden levantarse cada día, porque el pequeño les ofrece su sonrisa inconsumible.

"Seguimos navegando por el mismo mar, pero con diferente barco"

Hace tres días falleció el hermano de una gran y siempre amiga mía. Nos conocimos en la universidad y desde el año 1998 en el que empezamos, hemos tenido nuestros encuentros, momentos en los que nos veíamos cada día y otros en los que no nos hemos visto tanto, pero que aunque el tiempo haya pasado siempre hemos mantenido el contacto. Su hermano falleció de forma inesperada, víctima de un accidente de tráfico del que no tuvo la culpa. 

Simplemente salía de trabajar de madrugada, y la muerte se cruzó en su camino, dejado a una esposa y a dos niños de 5 y 9 años sin su presencia, sus padres sin un hijo y sus hermanos sin su calor. 

El otro día alguien muy cercano, me contaba que si le damos la vuelta a la tortilla y vemos que su vida ha terminado porque ya han hecho todo lo que tenían que hacer en esta vida, el dolor es más llevadero. Pero las heridas profundas en el corazón son muy difíciles de cicatrizar, y siempre dejan huella. Cuesta asumir que el camino de una vida sólo dura 7 o 43 años. Cuesta mucho tragar de esta bebida tan amarga y encima poner buena cara.

La pérdida de un ser querido ya es muy dolorosa. Pero si además es de golpe y se trata de un hijo... No tiene consuelo. Son pocas las palabras que puedes decir para consolar a los padres, hermanos y familiares en general. Son pocos los huecos que puedes rellenar en sus corazones, cuando tienen un agujero tan grande que sólo se llena de lágrimas.

Pero una cosa sí que me ha enseñado estos días es que desgraciadamente la muerte nos une a todos. Se dejan de lado las gilipolleces, las tonterías, los pensamientos dispares y que tantos dolores de cabeza y malos rollos y discusiones absurdas nos trae. Entonamos todos la misma canción, unimos nuestros corazones y nos hacemos fuertes poco a poco.

Son tantas las cosas que tenemos que aprender, son tantas las personas hermosas que tenemos a nuestro alrededor, son tantas las cosas de las que sentirnos agradecidos, que es imposible vivir la vida sin querer, sin sentir y sin amar. Aprovechar cada día, cada minuto y cada segundo que pasáis con los vuestros, porque nunca sabemos lo que pasará mañana.




lunes, 15 de julio de 2013

¿Por qué nos hacen eso?

Llevo unos días observando el comprtamiento (fuera de lugar) de la peke y de las pruebas que nos va poniendo, hasta ver dónde puede llegar. Lleva una semana más o menos así.

Hoy por ejemplo, la he ido a buscar a la escuela infantil y antes de irlos a buscar (peke y enano) les he preparado en la terraza de casa una serie de cosillas para hacer esta tarde con ellos: cartulinas, pinturas de dedos, agua, papel de seda, gomets, ... una tarde diferente y divertida.

Nada más lejos de la realidad. Hemos llegado a casa y ha merendado viendo Peppa Pig. Al terminar el episodio, le he propuesto ir al baño y ponernos a pintar los tres juntos en la terraza, porque les había preparado cositas para hacer. 

Y entonces han empezado las protestas. Nooooo!!! ha empezado a chillar, cuando no quería ir al baño, con lo que he contestado que si no iba al baño no podríamos pintar. Entonces ha cedido y hemos ido. Antes de empezar con los talleres manuales, le he dejado bien claro que la pintura sólo encima de la cartulina y por ningún sitio más. Ella ha contestado que si y ha empezado con sus tonterías: ahora quiero pintar con pincel, ahora con las manos, luego vuleta al pincel, vuelta a las manos y entremedias pongo a prueba a mi madre haciéndola sufrir a ver si pinto la silla y chinchando a mi hermano. Uff qué paciencia!

Luego al ver que las actividades y cositas que había preparado no le gustaba o no quería hacerlas he decidido esconderlo todo en su sitio. En el tiempo que recogía ha empezado la Marimorena: cojo la ropa tendida limpia del tendedero y la tiro al suelo mientras la piso, luego veo a mi hermano sentado en el suelo jugando tranquilo y me meto encima de él y le quito los juguetes, me caigo y lloro como si me hubiera caido de un quinto, ... y una detrás de la otra y sin parar.

Cada vez parecía que entrábamos todos en una olla a presión a ver hasta cuando puedo estirar hasta que el pitorro de la olla presión rebiente. Un comportamiento increible, sin hacer caso a nada. Como ya me conoceis he estado pensando las posibles causas: cansancio, sueño, celos de su hermano, rabietas de los dos/tres años, calor, ... He llegado a la conclusión de que era tocapelotillas express.

En un momento de lucidez, le he propuesto jugar con un puzzle imantadod e caritas que tenemos y al menos ha estado 30 minutos tranquila. Pero al pasar este tiempo vuelta a las andadas! Ha llegado el bicho del trabajo, y cómo ya sabía de lo que iba el tema (gracias al whatsapp), no le ha dejado pasar ni una. Pero ha llegado el momento de esplosión del pitorrito de la olla expres, cuando con la mano en la boca se daba arcadas, y se provocaba el vómito. Entonces, y antes de pegarle un guantazo, la he cogido de la mano y la he subido a la cuna del enano, para que no saliera, y que llorara lo que quisiera sin hacerse daño.

Pasado un tiempo el bicho la ha ido ha buscar, haciéndole un sermoncillo sobre su comportamiento. Pero ha seguido igual a la hora de la cena, con lo que se ha ido a la cama, llorando, gritando y pataleando.

Ahora duerme tranquila en su cama, pero a mi me sigue quedando la espinta en el corazón de si es que el problema está en mi, si es que soy demasiado exigente con los pekes o si el problema está en que la manera que tengo de hacer las cosas, repercusiones a los comportamientos fuera de lugar, no funcionan como han funcionado hasta ahora. Pero la verdad es que hoy se tenía ganado un guantazo de los que nos daban nuestras madres cuando nos portábamos mal.

¿Esto es educar?

lunes, 28 de enero de 2013

Revisión del tercer mes: Bebé de alta demanda (BDAD)

El jueves pasado fui a la revisión del enano se su tercer mes. En esta ocasión me acompañó mi madre a la consulta del Dr. Muñoz en la Palmaplanas. Todo está correcto: peso 5,380 Kg y 62 cm. Pulmones limpios, buen tono muscular y color de piel. La bajada de la piel del pene bien y pinchazo de neumococo de rigor. Cuando le terminó el examen físico le dije que el enano es muy movido y le expliqué un par de cosas.

El enano sigue con su ritmo, es decir, con sus tres meses de vida casi no duerme, llora desconsoladamente, no busca comer, no quiere estar en brazos, ni en la hamaquita, ni en el sofá ni en ningún sitio. Y no es de dolor de barriga, ni de cólicos, ni eructo, ni de nada. Sólo llora. Se calma a veces con nosotros cuando le cantamos y le hacemos movimientos enérgicos. pero cuando se cansa, que suele ser a los cinco minutos, sigue llorando. 

Ahora, cuando salimos de casa es otro cantar y nos deja como gilipollas al bicho y a mi misma, porque se porta de maravilla. Podemos ir dónde ser a con él que ríe y hace caso a todo el mundo, e incluso cuando viene gente a casa se porta genial. Será ... mejor no digo nada. 

Cuando le expliqué todo esto a Jorge me dijo que a ésto se le llama NDAD (niños de alta demanda). Me quedé con una cara de decir, seré tontorrona que no sé ni que existía esto?!?! Pues no sabía nada, y le dije que me explicara un poco lo que era y qué puedo hacer para ayudarle. Me dijo que son niños que buscan el contacto físico todo el tiempo, que reciben muchos estímulos de su alrededor al estar tanto tiempo despiertos y que se espabilan mucho más rápido que los demás niños de su edad.

Este comportamiento lo tienen sobretodo con las personas que están a su alrededor y dentro de sus rutinas diarias. Cuando sales de ellas, como están "absorbiendo" de alguna manera información y "grabando" para su aprendizaje lo que sienten, oyen y ven, se portan muy bien y están muy quietecitos.

Cuando mi madre oyó esto me dijo por enésima vez, que cuando yo era un bebé era igual que él, que lloré hasta los seis meses y que incluso me encerraba en la habitación contigua a la que ella estaba para no oirme tanto, pero sin dejarme de vigilar. La respuesta del pediatra fue que para ayudarle le dejara llorar, cuando sus necesidades estuvieran cubiertas y que este comportamiento iría cambiando a medida que fuera creciendo. Añadió que las personas que están a nuestro alrededor nos dirías que somo unos exagerados y que no nos entenderían o que nos intentarían dar soluciones/consejos de lo que hacer.

Al principio me pareció un poco fuerte lo que me dijo, pero luego pensé que no es posible estar todo el santo día detrás de él, sin poder hacer nada más, ni de la casa, ni de estar con la peke jugando, y últimamente no podía ir ni al baño. Al llegar a casa y durante estos dos días, en los momentos que he podido, tanto el bicho como yo hemos ido buscando información sobre los NDAD, y en la red hemos encontrado muchos artículos e incluso madres que se encuentran en la red por lo mismo y no se encuentran tan solas. 

Es que llega un momento en el que te planteas: ¿Lo hago bien?, ¿Soy una mala madre si le dejo llorar?, ¿Tengo que estar todo el día con él en brazos?, ¿Cuándo descanso yo?, ¿Qué puedo hacer para ayudarle a que se sienta mejor? A muchas de estas preguntas aun hoy le estoy buscando respuesta, entre otras que no he puesto.

Luego vienen los comentarios de todo tipo, a cual peor y menos esperanzador, a parte de ser de personas que están a nuestro alrededor más cercano, como por ejemplo mis suegros, que dentro de su gran cariño, nos dicen encima que no nos lo tomemos a pecho. Que todos los niños son iguales y que el diagnóstico del pediatra es erróneo, seguro.(...) No comment :(

Sólo os pongo unas cuántas de las páginas que hemos encontrado por si queréis echarles un vistazo.

Ahora lo único que nos queda es darle tiempo y no perder los nervios, que muchas veces los pierdes y te sientes vencida, sobretodo después de horas y horas de lloros... cada día queda uno menos para que pasen estos días.




viernes, 11 de enero de 2013

Cuento hasta 10, ¡noooo...! ¡HASTA 100!

Ayer se presentaba una tarde de lo más divertida para la peke, dar un paseo, ir al parque un ratito, comprar unos peces para la nueva pecera e ir a ver a los abuelos. Esperar allí al bicho y volver a casa para bañito, cenar y dormir.

¡¡¡PUES NOOOOOO!!!

Ayer fue una tarde de mierda, dicho mal y rápido. Fui a buscar a la peke a la escuela infantil y me la encontré el medio del pasillo, a medio vestir y sin zapatos. Bueno, nada que la cogí, me la llevé al cambiador la vestí y me la llevé al coche. La monté a ella primero y luego a su hermano, ya que si te despistas un momento la puedes encontrar en medio de la calle y sin mirar si vienen coches.

De camino a Palma le iba dando galletas Tuc y le contaba que nos íbamos a comprar dos peces nuevos para su pecera. Ahora tenemos dos que se llaman Coca-Cao (jajajaaa XP) y le encanta mirarlos. Por el camino de bajada se quitó los zapatos, cosa que parecía que había superado, pues no! Le dije: "cariño los zapatos no se quitan, porque cogemos frío y nos resfriamos". Su respuesta fue un grito descomunal que, despertó a bimbi y a mi me dio un susto que por poco nos salimos de la carretera. 

Entonces le dije: "no chilles en el coche que asustas y podemos tener un accidente" Y su respuesta fue ponerse a gritar como una posesa y a llorar como si le hubieran hecho daño, algo fuera de lo normal. Mi reacción fue, no hacerle caso porque si no iría a más. Al cabo de nada me la veo por el retrovisor que, aun llorando como una descosida, se quita los calcetines. A lo que le dije que eso no se hace porque tendrá los pies fríos y se tendrá que tomar jarabe y dalsy (cosa que odia, como todos los niños más o menos) y su reacción fue aun peor más gritos y más llantos, con las manos en la boca y lágrimas y babas todo mezclado, un cuadro. Tiró la galleta que se estaba comiendo al suelo del coche de rábia que tenía y empezó a chillar mientras lloraba (sa galetaaaaa, "la galletaaaaa").

Chillido va chillido viene, y los dos llorando uno porque le habían despertado y la otra aun no sé el porqué de esa reacción, llegamos a Magatzem verd y bimbi se había hecho una caca. Supongo que se había cagado del susto. Mientras le cambiaba la peke seguía gritando, y mientras le decía que no lo hiciera. Mientras iba contanto hasta 10 para no pegarle un grito, ya que si le dices gritando a un niño que no se grita, no tiene mucha cogruencia, no?

Hasta que no puede más y le dije: Calla! un poco más fuerte de lo normal. Me até a bimbi en el pañuelo porta-bebés y me fui hacia su puerta, para bajarla a ella y pedirle qué le pasaba. Cuando fui a coger los zapatos y calcetines del suelo del coche, me pegó un sopapo en la cara que me hizo saltar las gafas al suelo. En décimas de segundo pensé en no arrearle otro a ella, por la misma razón, decir que no se pega mientras tu le pegas, aunque sea un cachete que no duele. Conté hasta 100 y mi reacción fue que por su mal comportamiento no íbamos a comprar los peces y que a casa de los abuelos subiría descalza.

Me desaté a Bimbi, lo puse en la maxi-cosi y a la peke le dije que se callara de una vez, y esta vez con un tono de voz más fuerte y ya con poca calma. Al llegar al garaje de mis padres, la dejé bajar a lo último y la hice caminar descalza. Al entrar a su casa les dije: "mirad los pies de la peke" y la reacción de mi madre fue: "pobrecita, se va a costipar" y le contesté "pues ya le daré jarabe!" Les conté lo que había pasado y la niña seguía llorando. Yo con los nervios a tope me senté y respiré profundo, mientras mi madre hablaba con ella y le dijo que a la mamá no hay que pegarle y a nadie. Le puso los calcetines y los zapatos. Y le dijo que me pidiera perdón y me diera un beso. Que no le iba a dar sugus (que le encantan), ni vería dibujos, porque se había portado muy mal.

¿Qué coño le debió pasar por la cabeza?, ¿qué le pasaba?. Aun hoy lo estoy pensando y no encuentro solución. Pero al final llego a la conclusión que no sirvió para nada todo lo que hicimos, ya que al cabo de un rato volvía a quitarse los zapatos y los calcetines, ¡manda cojones!

Me sentí una mierda, un asco, apisoteada y con un dolor de espalda que ni os cuento la tensión que llegué a acumular. Los labios ardiendo y con el corazón encogido. Aunque no tenga la culpa yo de su comportamiento me sentí muy mal. Y mira lo que son las cosas, justo en el preciso momento en que pensé esto, me entra un whatzz de una muy buena amiga pidiéndome cosas de niños y diciéndome que "no conoce a nadie que razone tanto cada detalle de lo que hace con su nano". ¡Gracias!

¿Qué hubierais hecho?


miércoles, 4 de julio de 2012

No soy perfecta, ni pretendo serlo

Hoy es para mí un día muy triste. Parece que ha llegado un ángel de la tristeza hace escasos minutos y lo ha dejado todo así de mal. Aunque haya sol, para mí es un día intenso de tormenta espesa.

A mi madre le han diagnosticado cáncer.

Lo tiene muy localizado en el ojo derecho y tiene que ir a revisiones semestrales, y no tiene mucha importancia, según dice ella. Y aquí es cuando me entran las dudas. Ella siempre resta importancia a sus dolencias y enfermedades, que a sus años son muchas. Y no es porque sea "vieja", sólo tiene 65 años, pero tiene muchas pequeñas cositas que sumándolas son muchísimas.

Desde siempre me he autocriticado por el carácter que tengo y he intentado cada día mejorar y corregir los errores que cometo o las cosas que veo que los demás hacen y que no me gustan. Entonces me pregunto: lo hago yo también? Siempre me siento culpable de las cosas que pasan a mi alrederor, aunque no tenga la culpa yo, y a pesar de todo soy una persona optimista que siempre y digo siempre veo las cosas positivas a las situaciones.

Pero con esta notícia no puedo, por ahora, ver el lado positivo. Ya estoy pensando en disfrutar de cada segundo y cada minuto (que siempre lo hago) que podemos compartir con ellos, con los que nos envuelven y sobretodo con mi madre, que a pesar de todo es la mejor madre que una puede tener. Ójala la peke y bimbi puedan tener este recuerdo de mi cuando ya no pueda estar con ellos.

Estoy llorando mientras escribo este post, ya que me es muy difícil expresar en palabras todo lo que me gustaría decir en estos momentos. Sólo quiero añadir:

T'ESTIM INFINIT MAMI, MAMITA!!!

martes, 20 de marzo de 2012

Misión imposible: cortar las uñas

La peke ya tiene 16 meses y medio y una fuerza fuera de lo común.

Últimamente lo de cortarle las uñas viene siendo misión imposible. La muy puñetera incluso se despierta si se las cortas de dormida y con un humor que pa qué...

Aprovechamos para cortárselas cuando ha salido del bañito, que así tiene las garras más blanditas y son más fáciles de cortar. Digo garras porque, aunque no le dejamos que apenas le crezcan, cuando lleva alguna uñita más larga que la otra y te agarra, arañazo seguro. 

Pero como Tom Cruise en cualquiera de las entregas de Misión Imposible me pongo tranquila y con voz dulce de mami amorosa le digo: "vaaamos a cortaaar las uuuñas de laaaas maaaaaanoooossss". Entonces la peke ya retira la mano y siempre tiene cosas que enseñarte de lo que tiene a su alrededor y si no tiene nada te enseña la luz. La voz dulce y cariñosa va cambiando poco a poco a seria y es entonces cuando le cojo la mano y con casi la fuerza del Increíble Hulk y se las corto como aquel que está en el campo y esquila ovejas zas, zas, zas jajaja... 

Pero no os creais que ahí se ha terminado todo. Noooooo... Queda la otra mano y las de los pies. Entonces la voz ya cambia por completo: autoritarismo y poca paciencia. "Venga, ya dame la mano y no la muevas". "Juas, juas! no la muevas dice mi mami" debe pensar ella y derepente la peke zas! se vuelve pintora abstracta en el aire, porque empieza a mover la mano de un lugar a otro sin dejarla quieta. Seguro que si le damos un pincel y un papel nos pinta un cuadro bien chulo (quien sabe a lo mejor estamos delante de la próxima Dalí y nos saca de pobres...)

Le agarro la mano, ya convertida en la madastra de Blancanieves, y con una técnica depurada le corto las cinco uñas de una sola pasada (a veces no) pero la mayoría de veces así es. ¡Trabajo hecho!

Debe hacer más o menos una semana que el bicho después del baño le cortó las uñas de los pies. Yo estaba haciendo la cena y se oían desde la cocina unos gritos que parecía que la estaban matando. Estos lloros duraron cerca de media hora, el tiempo que tuvo que estar el bicho con paciencia de santo para cortarle las dichosas uñas de los pies, que se dice rápido, pero son veinte navajillas que cortar en unos pies que no paran. Al rato entraron en la cocina: la peke más contenta que unas castañuelas, riendo y hablando, y el bicho con una cara de desencajado el pobre... Y un "uff" lo resumió todo.

Me sabe mal por el bicho, pero las uñas de las manos se las cortaré yo, pero las de los pies va a ser cosa suya.

¿Y vosotr@s cómo lo haceis?


miércoles, 25 de enero de 2012

Primera rabieta (en público)

La peke tiene casi quince meses y hoy ha hecho la primera rabieta en público. Pero lleva dos días... que madre mía.

Ayer la fui a buscar a la escuela infantil a la hora de siempre y aun estaba durmiendo. La fui a buscar al cuarto y dormía muy a gusto y la desperté... y aun me pregunto que para que la desperté!!! Se pasó toooooda la tarde, y cuando digo tooooda la tarde son tres horas y pico protestando, llorando, dando manotazos, un encanto, para comérsela :-s y yo con una tensión de padre señor mío e intentando hacer de todo, hasta que mis nervios empezaron a brotar y encenderse y seguro que la peke lo presentía y más gritar y llorar. Ufff...

Decidí cogerla para ir a bañarla y nada más cogerla en brazos me dijo: "MAMI", una sonrisita y una carícia en la cara y... plof! Se durmió en brazos, cosa que nuuuunca hace. En aquel momento y con el calentón que ya llevaba me dije "me cago en tu madre, que soy yo! Y luego se me enterneció el corazón y con mucho cuidado me senté en el sofá y la miré, snif, snif,... "qué cabezona eres, que guapa eres y cuánto te quiero peke!". Durmió poco más de media hora y llegó el bicho. Pues nada más verlo una sonrisa de oreja a oreja y más cariñosa que yo qué sé. Manda huevs.


Pues hoy casi lo mismo pero en público. He ido a buscar a la peke y me han dicho que hoy no había dormido mucho e inocente de mi he pensado: "Bueno a lo mejor hoy por la tarde duerme y como he quedado con las amigas para tomar un cafetito, pues nos dejará tranquilas" MAL!!! Cuando nos hemos sentado en la mesa y ya se ha quitado uno de los zapatos y ese ha sido en principio de todo.

Le he puesto el zapato y la he vuelto a sentar en el cochecito. Entonces ha protestado y una de mis amigas (a la que llamaré M) ha dicho que ella la cogía que la mimaría un poco y yo he cometido el fatal error de dársela a M en lugar de decir que no. Es que no hay cosa que la ponga más a mil que la intenten calmar en los brazos, y en lugar de explicarle a M eso se la he dado. MAL!!! Mi otra amiga (a la que llamaré osea) que me conoce un montón al ver que la peke se ponía nerviosilla la ha cogido y se la ha llevado a pasear de un lugar a otro, para que así M y yo hablásemos un poco. Ha ido bien con osea. Entonces le he hecho el relevo. Fuera del bar hay un carrusel y había un niño montado. Como había tres caballos me ha dicho que subiera a la peke. MAL!!! Al terminar la he bajado y ha cogido tal enfado que se ha tumbado en el suelo llorando y gritando.

La he dejado allí (sin dejar de mirarla, por supuesto), me he apartado y se ha quedado pillada me ha mirado y se ha callado. La he cogido y llevado en brazos para que no volviera al carrusel y ahí se ha abierto la caja de Pandora. Protestas, lloros, manos a la boca, babas, mocos, ... y como he visto que no paraba y no nos dejaba ni hablar he decidido que nos íbamos. Cochecito y de camino al parking se ha quedado frita y todo el camino de vuelta también.

Si es que no hay quien entienda las necesidades de los peques que su madre. Sólo que nos tendrían que hacer un poco de caso. Y eso es tan fácil...

Mañana será otro día :-)